Duérmete ya Que viene lamia Y te comerá.

¿Recuerdas cuando eras pequeño y te amenazaban con la presencia de un ser, u hombre, que vendría a por ti si no te dormías? Son distintas las narraciones que se han transmitido sobre ello desde tiempos inmemoriales, pero hagamos un pequeño recordatorio de algunos de los más temidos y populares actualmente.

El Coco es una criatura imaginaría de origen ibérico. Suele asustar a los niños que no quieren dormir. El Hombre del Saco tiene su origen en el folclore hispánico y los padres suelen mencionarlo cuando sus hijos no quieren acostarse o pretenden volver tarde a casa como amenaza, pues este hombre tiene fama de secuestrar a jóvenes por la noche. El Sacamantecas, perteneciente también al folclore hispánico, es aún peor que los anteriores, porque con la nocturnidad mata a niños, y en algunas historias a mujeres, para sacarles sus grasas corporales y crear ungüentos curativos.

¿Y si te dijese que en la cultura grecorromana existía un monstruo que cumplía la misma función que los mencionados anteriormente? Ningún jovencito estaba a salvo del apetito de Lamia, también conocida como Espusa o Mormolicia. Es curioso, porque el propio nombre Lamia tiene relación con la palabra griega lamyrós, que quiere decir “voraz”, haciendo referencia a su hambre antropófaga. En cuanto a su apariencia puede ser variable, pero suelen tener el poder de transformarse para engatusar a los incautos. En su forma original se las representa con patas de burro, u otro animal como cabra o vaca, rostro de fuego y en algunos casos pueden tener más de dos patas y una de ellas de bronce.

En una de las versiones más conocidas, Lamia sería una joven de Libia de la que Zeus se encaprichó. Hera, esposa de este, no pudiendo castigar al infiel de su marido, cargó contra su amante condenándola a que cada hijo que la joven diese a luz muriese. Algo tan cruel hizo que Lamia se volviese loca y, movida por la envidia, secuestrase y matase a los hijos de otras. 

Hay hasta una historia de amor homosexual en la que aparece una Lamia llamada Síbaris, nombre que designa una gran ciudad de la Magna Grecia en la Antigüedad y otra en Italia, concretamente en la región de Calabria. Además, tiene su interés, porque en nuestro idioma tenemos el adjetivo sibarita para personas con gustos muy exclusivos. Después de este apunte cultural y volviendo al romance, nos encontramos a Alcioneo, un joven bello por fuera y por dentro que es castigado a ser entregado por orden del oráculo de Delfos a la temible Síbaris. Durante la procesión Euríbaco, su enamorado, decidió sustituirlo como tributo.  Sin dudarlo, se enfrentó al monstruo y lo mató por la fuerza.

Según Filastrato, Apolonio de Tiana, un mago, se enfrentó en varias ocasiones a alguna Espusa. Uno de sus encuentros más conocidos fue aquel en el que salvo al mancebo Menipo de casarse y caer en las garras de una atormentada Espusa que se alimentaba de jóvenes indefensos.

No quiero extenderme mucho más, pero no puedo evitar contaros que he visto una Lamia hace unas semanas en el capítulo ocho de la cuarta temporada de la serie Merlín. ¿No os parece fascinante? Es genial conocer los antecedentes culturales que hemos tenido. En ellos encontramos una riqueza alucinante.

Si tenéis niños pequeños que no quieren dormir o adolescentes que pretenden salir hasta tarde, amenazadles con la presencia de Lamia para conseguir que estén en casa pronto dormidos.

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